Cugnot parece haber sido el primero en transformar el movimiento adelante-atrás de un pistón a vapor en movimiento rotativo. En
1769 consiguió que funcionase una versión de su
Fardier à vapeur (“Coche de vapor”). Al año siguiente construyó una versión mejorada. Se dijo que su vehículo era capaz de arrastrar 4 toneladas y rodar a velocidades de hasta 4 km/h. El vehículo, muy pesado, tenía dos ruedas traseras y una delantera, que soportaban la caldera de vapor y se dirigía mediante un
timón.

En 1771 su vehículo chocó contra una pared de ladrillo, en lo que sería el primer accidente automovilístico de la historia. El accidente, junto con los problemas financieros, pusieron fin a los experimentos del ejército francés con vehículos mecánicos, pero en 1772, el rey
Luis XV le concedió una pensión de 600
francos al año por su innovadora obra.
Con el estallido de la
Revolución francesa en
1789, se le retiró la pensión a Cugnot y el inventor se exilió a
Bruselas, donde vivió en la pobreza. Poco antes de su muerte fue invitado a volver a Francia por
Napoleón Bonaparte. Cugnot volvió a
París, donde falleció a la edad de 79 años.